miércoles, 31 de octubre de 2012

24 de octubre de 2012

Esta mañana teníamos una cita con el director del hotel NH en Aranjuez, con el que ya habíamos mantenido correspondencia por correo electrónico. Quería recibirnos y escuchar nuestra propuesta en persona. Además, nos ofrecía desayunar con él en el restaurante del hotel. Nos pareció una muy buena idea, así que aceptamos.

Le explicamos en qué consistía nuestro proyecto, y nos propuso hacer traducciones, también inversas, y alguna interpretación ocasional, pero le aclaramos cordialmente que solo podíamos aceptar traducciones directas, que era en lo que nos estábamos especializando y, de nuevo, en lo que podíamos asegurar la calidad.

Finalmente, quedamos en que nos enviarían textos de correos electrónicos de los posibles clientes (con los datos personales tachados) y comentarios de la página web: les vendría muy bien que tradujéramos estos textos, porque, en general, tienen que acudir a la traducción automática hacia el inglés para entenderlos. Nosotras aceptamos encantadas y le confirmamos que íbamos a mantener la confidencialidad de los documentos que nos llegaran. 

Para las interpretaciones le hemos recomendado a una de nuestras compañeras de interpretación, que está muy interesada en la posible oferta.


Por otro lado, como trabajo de clase teníamos que elaborar un presupuesto y una factura para una empresa imaginaria y con datos fiscales ficticios. Una vez acabado esto, lo hemos subido a un apartado específico de nuestro blog («Documentos modelo») y hemos enviado el enlace a nuestros compañeros para que comenten lo que consideren oportuno.

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