Esta mañana teníamos una cita con el director del hotel NH en Aranjuez, con el que ya habíamos mantenido correspondencia por correo
electrónico. Quería recibirnos y escuchar nuestra propuesta en persona. Además,
nos ofrecía desayunar con él en el restaurante del hotel. Nos pareció una muy
buena idea, así que aceptamos.
Le
explicamos en qué consistía nuestro proyecto, y nos propuso hacer traducciones, también inversas, y alguna interpretación ocasional, pero le aclaramos
cordialmente que solo podíamos aceptar traducciones directas, que era en lo que
nos estábamos especializando y, de nuevo, en lo que podíamos asegurar la calidad.
Finalmente,
quedamos en que nos enviarían textos de correos electrónicos de los posibles
clientes (con los datos personales tachados) y comentarios de la página web:
les vendría muy bien que tradujéramos estos textos, porque, en general, tienen que acudir
a la traducción automática hacia el inglés para entenderlos. Nosotras
aceptamos encantadas y le confirmamos que íbamos a mantener la confidencialidad
de los documentos que nos llegaran.
Para
las interpretaciones le hemos recomendado a una de nuestras compañeras de
interpretación, que está muy interesada en la posible oferta.
Por
otro lado, como trabajo de clase teníamos que elaborar un presupuesto y una
factura para una empresa imaginaria y con datos fiscales ficticios. Una vez
acabado esto, lo hemos subido a un apartado específico de nuestro blog («Documentos modelo») y hemos
enviado el enlace a nuestros compañeros para que comenten lo que consideren oportuno.
¡Enhorabuena por la oferta de la traducción!
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