Hace dos días nos pusimos en contacto con el restaurante de Pau (Francia) la Brasserie Royale para proponer a su dueño la traducción de la carta y el menú. Irene hizo su Erasmus en la ciudad, y ese era uno de sus restaurantes habituales. Era evidente que el restaurante necesitaba esta traducción, porque a lo largo de todo el año acudían muchos clientes españoles que no solían dominar el francés. Aquí vimos una oportunidad que, por supuesto, teníamos que aprovechar.
El dueño ha aceptado nuestra propuesta con mucho entusiasmo e incluso nos ha pedido que hagamos también las traducciones al alemán y al inglés, aunque le hemos hecho saber que no estamos capacitadas para ello al no ser nuestras lenguas maternas. En el segundo correo le hemos enviado también nuestra tarjeta de visita y los currículos en francés, de esa manera sabrá quienes somos y la formación con la que contamos.
Ahora estamos pendientes de que el dueño envíe los originales para empezar a trabajar.
Por otra parte, el Institut français ha agradecido nuestro trabajo de revisión y nos ha prometido que en los próximos días nos enviará el nuevo cuestionario de satisfacción.
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