En cuanto a la revisión del fascicule del Institut français, nos pusimos como tarea para esta semana
señalar los errores objetivos en rojo y los subjetivos en verde, y ofrecer una
alternativa. Hoy, entonces, nos hemos reunido para poner en común nuestro trabajo
y para unificar criterios. Decidimos mandarle de vuelta al cliente un documento
con los errores marcados con colores y el mismo documento pero con nuestra
propuesta definitiva, todo en negro. En este mismo correo hemos incluido
la factura ficticia (señalamos esta característica al cliente, para evitar problemas)
y el cuestionario de satisfacción, que pedimos que nos devuelva cuando
pueda.
Hemos
de decir que este texto que nos han encargado corregir estaba lleno de galicismos,
errores ortográficos, ortotipográficos, a veces sinsentidos… El cliente nos
pidió que corrigiéramos todo lo necesario para que quedara un buen texto final,
así que eso hemos hecho, a pesar de que habría sido mucho más rentable (en la
vida real) que un español con habilidades de redacción hubiera rescrito el
texto (no se trataba de una traducción).
No hay comentarios:
Publicar un comentario